| www.franzkafka.es el sitio web en español sobre Kafka |
Entrevista a Guillermo Sánchez Trujillo Guillermo Hernando Sánchez Trujillo Escritor [ Colombia, 1952. Es un apasionado por la obra de Kafka y lleva estudiándola más de 20 años. Ha publicado, entre otros libros, Crimen y castigo de Franz Kafka así como varios artículos sobre la literatura de Kafka en periódicos y revistas universitarias y de literatura. Actualmente trabaja para la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín. ] -------------------------------------------------------------------------------- Entrevista del mes (Febrero, 2004), publicada en LibrosEnRed donde se puede adquirir la edición digital de Crimen y castigo de Franz Kafka. ¿Qué
lo llevó a escribir sobre Franz Kafka?
En
la adolescencia leí el relato "La muralla china", que me impresionó mucho.
Aún conservo un dibujo que hice tratando de representar gráficamente la
historia. Cuando leí La metamorfosis pasé del asombro a la admiración,
y empecé a leer todo lo que de Kafka había en el liceo. El Proceso se convirtió en una obsesión, tenía qué saber qué historia era ésa, pero
los especialistas sólo estaban de acuerdo en que la novela era un enigma,
y poco me ayudaron. Decidí resolver el misterio por mis propios medios,
sin tener idea de que semejante decisión me iba a llevar a leer y a escribir
sobre Franz Kafka durante veinte años.
¿Qué lo llevó a elaborar la hipótesis
de lectura que sigue?
Una
carta que Kafka le escribió a Oskar
Pollak, su gran amigo en la juventud, me hizo sospechar una estrecha relación
entra la obra de Kafka y Crimen y castigo, de Dostoievski, novela
que a la postre resultó ser la clave que necesitaba para adentrarme en
el laberinto kafkiano.
¿Cuál es el alcance de la relación
entre la obra de Kafka y la novela de Dostoievski?
Impresionante.
La mayor parte de la obra de Kafka son variaciones en torno a esta novela.
Desde lo primero que conservamos de Kafka, "Descripción de una lucha",
siguiendo con los "Preparativos de boda en el campo", "La condena", La
metamorfosis, El proceso, "Un médico rural", y otras historias,
salen de ahí.
¿Cómo se explica que siendo Crimen
y castigo y El Proceso, dos novelas tan conocidas y estudiadas
por los críticos, nunca hubieran visto la relación que usted establece?
No
lo sé. Pero este asunto me recuerda el cuento de Poe "La carta robada",
en el que la policía prácticamente desbarata un apartamento buscando una
carta que estaba a la vista de todo el mundo.
¿Ve semejanzas entre Kafka y algún escritor
contemporáneo?
Kafka
ha influido en muchos escritores contemporáneos, pero es un caso único,
inclasificable, que ni dejó escuela ni perteneció a ninguna. García Márquez
ha dicho que decidió ser escritor después de leer La metamorfosis,
pero hasta ahí. Lo mismo se puede decir de muchos escritores, entre otros
Borges y Coetze. Este último es el que más se le parece debido a que tienen
el mismo maestro: Dostoievski. Pero el problema con Kafka no es solo de
literatura, sino la relación que él estableció con ella; para Kafka, parodiando
a Calderón, la vida no era sueño, sino literatura, hasta el punto que
hizo de su vida un experimento literario.
En el imaginario colectivo,
Kafka representa el perfil de escritor torturado, atravesado por
conflictos, profundamente inhibido respecto de su entorno social. Usted
que ha estudiado su obra y se ha interiorizado en su biografía, ¿comparte
esa descripción acerca de él?
Ese Kafka del imaginario colectivo se lo debemos a Brod. En
realidad, Kafka era un hombre alegre, al que le gustaba reír e incluso
hacer bromas. Amaba pasear por los hermosos parques de Praga, ir al cine,
al teatro, nadar, remar en bote, hacer gimnasia, los caballos. Los veranos
salía de vacaciones, las cuales terminaba casi siempre en un centro naturista,
en cuyas teorías creyó hasta el final de su vida. En su juventud, conoció
la aristocracia económica e intelectual de Praga, cuyos salones frecuentaba,
lo mismo que los cafés y los prostíbulos de la ciudad. Su trabajo en la
Compañía de Seguros del Reino de Bohemia, le permitió también conocer
a fondo a la clase obrera, con cuya causa siempre se identificó. No era,
pues, un hombre inhibido respecto de su entorno social.
Quisiera hacer énfasis en su humor, pues no es verdad que sea
un escritor sombrío. Por el contrario, es un humorista, como se estila
decir ahora, sólo que nadie sabe por qué es un humorista. Tenemos sí la
inquietante noticia que reía a carcajadas, hasta las lágrimas, cuando
leía a sus amigos El Proceso, teniendo que interrumpir a cada
instante la lectura. ¿De qué se reía?, es una pregunta que no han sabido
responder incluso los que lo consideran un humorista. Sin embargo, la
respuesta es clara: El proceso y varias de sus obras son parodias
jocosas, a la manera de las representaciones del grupo judío -La compañía
de Lemberg- a las que asistió Kafka en el Savoy, en las que el "trono"
era una silla de cocina, como es en realidad la ostentosa silla del juez
de El proceso -el elevado trono-, según le cuenta Leni a K. El proceso es pues una carcajada de principio a fin, pero hay que conocer el referente
para entender los chistes. O,
si no, ¿de qué se reía Franz Kafka?
Pero no menos cierto es que Kafka era un hombre polifacético,
con una personalidad múltiple, que le permitía a la vez ser frío y distante,
en extremo reservado y afecto a los secretos como ningún otro. Era un
hombre obsesivo, rayano en la locura, que se consideraba a sí mismo literatura,
que él estaba hecho de literatura, y el que estuviera explorando caminos
hasta el momento desconocidos, le producía una inseguridad que lo torturaba
lo indecible, aunque sabía que estaba levantando "monumentos". Además,
sus relaciones con la familia, particularmente con el padre, siempre fueron
malas, y causa de muchos disgustos, llegando incluso a pensar en el suicidio.
Kafka era pues un hombre genial, hasta el momento incomprendido
-cosa curiosa ya que es tanto lo que se ha escrito sobre él, que uno estaría
tentado a pensar que no hay nada más que decir-, que tenía un humor tan
perverso, que tragedia y comedia eran una misma cosa. Hasta el momento
sólo se ha visto el lado oscuro de su obra, lo que da una visión
tan parcializada como injusta.
¿Cuál es la relación entre ficción
y realidad en la obra de Kafka?
Son
una misma cosa en la medida en que Kafka es una especie de Quijote literario;
él vivió de manera muy personal algunas historias que había leído para
luego escribirlas. Por eso es tan difícil discernir ficción y realidad
en la obra de Kafka. Historias tan fantásticas como La metamorfosis son autobiográficas.
¿Por qué se opone a la interpretación canónica de La
metamorfosis?
Kafka escribía sus historias acumulando capas,
una sobre otra, como suelen hacer los pintores con el óleo. La interpretación
canónica solo ve la más superficial de estas capas. Si profundizamos,
vemos que en realidad La metamorfosis pertenece a una trilogía,
junto con "La condena" y El proceso, cuyo tema central es el
matrimonio, inspirada en la relación de Kafka con Felice. En las tres
obras el protagonista es culpable y muere al final de la historia. Gregor
Samsa no es el inocente viajante de comercio, víctima de la familia y
la sociedad, que popularizó Nabokov en un ensayo muy difundido sobre La
metamorfosis, en el que se atrevió a decir el nombre científico del
escarabajo en que se había convertido Gregor Samsa, lo que a todas luces
es una tontería.
Las nuevas ediciones
de El Proceso parecen indicar que el ordenamiento de los capítulos
de esta novela es un problema insoluble. ¿Su estudio arroja alguna luz
al respecto?
Si los editores alemanes supieran que la novela de Kafka es un palimpsesto, cuyo texto secreto es Crimen y castigo, la hubieran ordenado hace tiempo porque Kafka construye su novela de acuerdo al texto de Dostoievski, siguiendo un orden en forma sistemática. Desde este punto de vista, la novela consta de cuatro partes, de las cuales las dos últimas son las que presentan problemas, pues es ahí donde se encuentran los capítulos que Brod envió al apéndice por considerarlos poco importantes "para la evolución de la acción". Mi trabajo permite ordenar todos los capítulos del cuerpo central de El Proceso y algunos del apéndice, lo que constituye aproximadamente el 98% del texto de la novela. ¿Por qué cree que Kafka, después de
años de pasar desapercibido, ha recibido la valoración de la que ahora
goza?
Creo
que lo que hace a Kafka radicalmente diferente de los demás escritores
es que su obra es inagotable. Siempre será un contemporáneo, siempre su
obra estará abierta a nuevas interpretaciones. El temor de muchos escritores
es que su obra envejezca. En el caso de caso de Kafka estoy seguro de
que eso no sucederá.
|
||